Monday, February 12, 2007

Cosas que no se olvidan

Aquel hombre roedor de libros y de mirada adusta y seria se convirtió con los años en un hombre tierno y arrugado, con don de gentes pero igualmente tacaño que entonces. Sin embargo su vivida vida de erudición llegó a tal punto que ya no cabía ni un alfiler en su cerebro y solo le quedaba observar el mundo y disfrutar o sorprenderse de su entorno.

El buen hombre, de mirada adusta en otro tiempo, salió a su paseo matutino con su nieto que pretendía ir al mismo ritmo que su abuelo, es decir, lento y pausado(el niño podría haber ido corriendo por la calle...sin embargo se solidarizó con él).

Derrepente se quedó parado el abuelo en aquella horrible calle gris en la que caminaban y el niño que le perdió de vista echó la mirada atrás. Lo que vio fue a su abuelo que se sentó en el umbral que separa la acera y la carretera y se quedó observando una planta que salía de la calle asfaltada. Aquel hombre se maravilló por aquella planta que milagrosamente había crecido del asfalto, de la mierda, se imaginó cual flor de loto creciendo en un lodazal. El muchacho que se sentó a su lado aprendió una valiosa lección que se le quedó grabado en su memoria.

...¿porque hay cosas que nunca se olvidan?¿porque hay cosas que inconscientemente se quedan marcadas en la memoria?

2 Comments:

At 13 February, 2007 02:47, Anonymous isabel said...

yo tengo un vecino que tenía una plantita verde enana ...en la puerta de su twingo! en serio! yo la ví!
beso

 
At 13 February, 2007 05:19, Blogger silvi orión said...

no me olvido
de cada vez ke tumbadísimos
me hablas de tu abuelo
con esa cara looking nowhere
de admiración y nostalgia,
contento de haberlo vivido, vida

 

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